Acerca de Santiago

Con este nuevo disco, “ESPERANDO”, nacido en Mayo de 2010, abordo mi segundo intento de mostrar de la manera más digna posible lo que me golpea por dentro musicalmente, intentando hacerse hueco y brotar libremente. Atrás quedó el vértigo de hacerlo por primera vez –Flores Efímeras- y, en consecuencia, éste es un disco con menos ataduras, emocionales y técnicas, y en el que digo lo que quería decir en el momento de la composición.
Podría haber hecho algo diferente, afirmación que intuyo podrán hacer la mayoría de quienes presentan un trabajo discográfico, pero mentiría si no confesara que me siento plenamente satisfecho con él y que lo acepto como un nuevo paso en esta andadura sin meta clara. La referencia al viento -sinónimo de Espíritu- en la última pista del disco, delata de forma sintetizada el sentido de “Esperando” y, en ese trayecto, he pretendido ofrecer bocetos sinceros sobre
aspectos personales que me tocan de una manera muy directa.
He intentado mantener la fidelidad al ofrecer sentimientos desnudos sin disimulos formales; digamos que todos los textos siguen hablando de mi, de lo mío, con toda la amplitud que tiene ese término. No es algo que resulte fácil de hacer, no tanto por la parte técnica como por la emocional: mostrar un mundo que normalmente permanece resguardado de puertas para adentro.
Ambos discos son reunión de canciones escogidas entre otras tantas que esperaban agazapadas la oportunidad de salir.
Atrás quedaron muchos meses (agrupados ya en años) de acordes solitarios y semi-mudos que intentaban explicar estados del alma. Paridas muchas de ellas en la más absoluta precariedad y soledad desnuda: guitarra, folio y vino.
Y atrás también quedaron las noches de grabación: frías y duras algunas, preludio de resacas al sol; otras de mañanas con prisas, ¡siempre con prisas! La vida, o al menos la mía, va ligada a ese término. Fueron saliendo sin ninguna justificación más que el placer de hacer música de manera digna y que ésta pudiera encontrar buen maridaje en unas letras que acompañaran esos acordes.
Parece poco y a la vez asusta contemplar en qué se ha convertido todo. No imaginé que tuvieran un final tan “oficial” y a alguien habrá que culparle –o agradecerle- que así sea. Consiste en dos trabajos (Esperando y Flores Efímeras) auto-producidos, con los obstáculos que conlleva ese concepto cuando se refiere a una manifestación artística -del tipo que sea-, de ahí que también sea más satisfactorio saborear que se haya hecho realidad.
A todos, paz.